Ganó el futuro. Porque el futuro siempre llega antes, y siempre gana.
La última partida entre AlphaGo y Lee Sedol acabó con la victoria de la máquina por pocos puntos (Lee abandonó antes de precisar el resultado). En total 4-1: 4 victorias de la máquina y 1 del humano.
La sensación agridulce que me queda contrasta con esta fantástica semana de infarto, de sensaciones contrapuestas, de madrugar como nunca para disfrutar como un niño de este fantástico juego infinito. El encuentro histórico ha hecho que muchos jugadores vivamos unos días con ojos vidriosos y con la tensión a flor de piel, fascinados e impactados por igual.
En la entrega de premios, la Hankuk Kiwon (asociación coreana de profesionales) obsequió a AlphaGo con un diploma honorífico de 9 dan. Es todo un hito, porque realmente la contribución al juego de AlphaGo ha sido tremenda.
La inteligencia artificial había perseguido el juego del Go desde hacía décadas, casi sin ningún avance. Tuvieron que llegar nuevos enfoques, como la búsqueda por Monte Carlo y las redes neuronales de aprendizaje profundo, para que en poco tiempo diferentes programas llegaran a nivel dan amateur.
Cada escalón que se sube en niveles dan es más difícil que el anterior, y alcanzar el nivel de un profesional es imposible para la mayoría de los mortales. Así que se pensaba que aun pasarían varios años, incluso décadas, hasta ver una máquina luchando en el top del Go. La gente de Deepmind ha tenido durante meses a AlphaGo jugando millones de partidas al día, y el resultado ha sido absolutamente increíble. Lo que hemos presenciado es un hito brutal de la inteligencia artificial.
EL SIGUIENTE PASO
Sinceramente, es un poco descorazonador que la gente de Deepmind no tenga claro el futuro de AlphaGo. Desde el principio han sido muy transparentes a nivel científico, con la publicación en Nature, pero muy opacos con los detalles que a los jugadores nos importaban: desde análisis de las partidas con Lee Sedol a ejemplos de partidas que juega contra si mismo. Esperemos que tengan un detalle con los aficionados, aunque lo dudo.
En la conferencia de prensa han comentado que plantean crear una versión «vendible» de AlphaGo, para instalar en un PC. Pero no saben ni por donde empezar, pues la versión de una sola máquina que tienen ahora es para una que tiene 48 procesadores y 8 GPUs. Eso si, mucho más asequible que tener un «cloud» con 1920 procesadores.
EL FUTURO
No sé si habrá, en el futuro próximo, más encuentros de AlphaGo con otros grandes jugadores. ¡Ojalá que la de hoy no sea la última partida! Porque nos dejan con ganas de probarlo todo. De ver como el software juega contra un grupo de profesionales, o como juega contra el mismo.
También espero que publiquen análisis de partidas. O será su competencia la que se les adelante, como ha pasado con los análisis informales de darkforest (el ingenio de Facebook) de varias de las partidas de este match.
Y por soñar, imaginemos ver que dentro de 10 años habrá un campeón del mundo de Go de origen occidental, gracias a tener un software que le enseñaba a mejorar, corrigiendo sus errores, en un recóndito lugar de este planeta.
Sin soñar, lo que es fascinante es el aumento de la popularidad del juego en oriente y occidente gracias a este encuentro entre AlphaGo y Lee Sedol.
En Corea las ventas de productos relacionados con el baduk se ha disparado, y la gente veía las partidas de Lee Sedol en la calle (foto), en la estación de metro e incluso en gimnasios.
En occidente, mucha gente se ha interesado por aprender. Sin ir más lejos, este blog ha pasado de 30 a 300 visitas diarias. Y a todos estos nuevos visitantes les diría: este es el mejor tiempo para aprender a jugar, porque el escenario tiene más vida que nunca.
LA PARTIDA
Al principio de la partida, Lee Sedol (negro) no le permite a la máquina asegurar ni un ápice de territorio, siguiendo con la estrategia ganadora de la 4ª partida, presionando sin descanso. Lee invade en 17 la zona sin consolidar de blanco. AlphaGo no tiene otra opción que ir preparando el centro, y tras el movimiento 39 de negro, la posición parece decantarse un poco hacia el humano.
La gran sorpresa llega con la jugada 48 y sucesivas de AlphaGo, que se equivoca inexplicablemente en una secuencia, donde acaba regalando varias piedras. Lee Sedol, de forma casi automática, cierra el cepo del «tesuji de dos piedras», una técnica que hasta el aficionado medio conoce. El humano ya tiene ventaja y la posibilidad de ganar sin magia, sino porque el otro se equivocó.
La máquina pasa a controlar el centro, y Lee hace una reducción con la jugada 69. AlphaGo bloquea la salida con 70, y a negro no le queda otra que tratar de hacer vivir a su grupo en la zona. Sin embargo, negro juega demasiado conservador, enroscándose en si mismo para vivir fácilmente, en lugar de tratar de expandirse más, a pesar del riesgo (por ejemplo, con 81 en 84). La máquina se ha recuperado casi del todo del error inicial.
A continuación, a pesar de las certeras jugadas de Lee, AlphaGo continua contestando correctamente, y poco a poco equilibrando la partida, hasta acabar llevando la delantera en puntos. Aunque el resultado final es muy justo (entre 2 y 4 puntos a favor de la máquina), Lee Sedol decide abandonar antes de hacer el conteo final.
LEE SEDOL
«No tengo esperanza; no tengo esperanza de perder» es una frase mítica de Lee Sedol que pronunció hace unos años. Ahora también pasará a la historia la que dijo tras perder la 3ª partida: «Esta partida es una derrota de Lee Sedol, pero no es una derrota de la humanidad«. El esfuerzo titánico de un hombre contra Goliat, contra la presión mediática, contra una forma nueva de jugar al juego, es fascinante, inspirador.
Tengo mucha curiosidad por ver cómo Lee Sedol juega las siguientes partidas, ya contra otros profesionales. ¿Seguirá en sus estilo de caos total? ¿O será ahora un discípulo de Al-sabomnim? En cualquier caso, nos seguirá regalando magia en forma de movimientos. ¡Larga vida a Lee Sedol! Gracias de corazón.
Nuestro mejor humano solo ha necesitado 3 partidas para encontrar una contra-estrategia para vencer a una máquina que necesita miles de partidas para avanzar. Lee Sedol ha jugado de nuevo a un meta-juego y ha ganado contra una máquina invencible. Por un momento he recordado memorables novelas de ciencia ficción. Pero esto no era ficción, era realidad.
Lee Sedol coloca el movimiento 78 (el mostrado en el diagrama). «Una jugada de dios», como la ha tildado su legendario rival, el chino Gu Li 9p. Una jugada magnífica como resultado de toda la estrategia que la precedía.
El martes Lee Sedol se enfrentará con AlphaGo por última vez. Empezará con negras, y habrá que ver que estrategia usará. Sin importar el resultado, la partida nuevamente será de infarto, con magníficas jugadas.
El que parece conocer más a AlphaGo, Lee Sedol, habla así de la máquina: «AlphaGo es una programa absolutamente sorprendente, pero creo que no es del nivel y perfección de un dios. Juega diferente a los humanos, con unas formas superiores, pero claramente tiene puntos débiles.»
A diferencia de DeepBlue, que ni aportó nuevas aperturas al ajedrez, AlphaGo ha lanzado al escenario una nueva riqueza de conceptos increíble. Todo jugador, ya sea aficionado o profesional, mira con nuevos ojos el juego. Y los que aprendan ahora a jugar, tendrán aun más caminos por optar. En definitiva, vivir estos tiempos es un regalo.
Lo que nadie esperaba es que AlphaGo fuera un maestro que, además de volver a ganar a Lee Sedol, diera varias lecciones que hacen temblar los cimientos de teorías del juego que llevan siglos desarrollándose. En especial la relación entre la 3ª y 4ª línea.
Lee Sedol jugó la 1ª partida como si fuera una fiesta, y acabó sorprendido. En esta 2ª partida, Lee ha jugado demasiado cauto, pacífico. La máquina ha tenido errores (según el modo de ver humano), pero a nuestro representante humano le ha faltado la severidad de lanzarse a castigar a la máquina, aunque eso complicara el encuentro. En varios momentos los pros confirmaban que Lee iba por delante. Pero también es cierto que entró en tiempo de descuento (donde tenía que jugar cada turno en menos de un minuto), y fue ahí donde acabó produciéndose el movimiento perdedor.
En mi opinión, Lee Sedol perdió por ser humano. Perdió por faltarle al respeto a la máquina y no considerar que tenía delante a un oponente a su altura. Por pensar que sería un juego de niños. Y luego, cuando tenía una victoria clara en su mano, elegir el camino de la avaricia, o quizás el de la soberbia, para demostrar que la máquina no merecía jugar con un profesional. En lugar de consolidar su victoria tranquilamente, decidió tratar de capturar un enorme dragón, y la máquina se recuperó y le hizo abandonar.
El grupo blanco tiene un ojo claro, y pretende hacerse otro en la esquina. Pero, para su desgracia, es turno de negro.
Hoy Lee Sedol ha perdido en la última partida de la Nongshim Cup, enfrentándose de nuevo contra Ke Jie, quien ha dado la victoria del torneo a China. Lee Sedol era el último representante de Corea, que tras ganar a dos japoneses (uno de ellos Iyama Yuta) y a un chino, no pudo seguir la tanda de victorias, al caer en las garras de Ke Jie (actual número 1 en China). En los últimos meses estos 2 profesionales no paran de enfrentarse, y parece que Ke Jie es el núevo antagonista de Lee Sedol, con un 8-2 a su favor.
Un ejemplo. Negro acaba de invadir el lateral blanco con 1 y blanco responde con 2.
Saltar al centro (opción A) puede parecer correcto, y muchos amateurs lo hacen, pero es un error.
La opción fantasiosa de extenderse con ogeima a 4ª fila (opción B) también es un error. Básicamente porque teniendo blanco una piedra en 3ª línea, puede deslizarse con 4, robando la base. Para colmo, blanco luego puede continuar separando las dos negras, por ejemplo en A. Negro queda en posición inestable.
La opción de extenderse en 3ª línea es lo correcto, pero solo un espacio es insuficiente (opción C). El problema es que blanco va a poder apretar el grupo negro con 4, pues su base es muy pequeña.
Así, por tanto, queda la opción D. Extenderse 2 espacios en 3ª línea es lo correcto. Tras negro 3, el grupo negro empieza a ser estable gracias a su base.